Marc Gasol brillaba con un par de canastas en la puesta en escena de Memphis aunque Marion y Barea se encargaron de disparar a Dallas (14-8). Sin embargo, los visitantes se habían propuesto dar guerra y le dieron la vuelta al choque en un abrir y cerrar de ojos, terminando el primer periodo con seis de ventaja (24-30).
Zach Randolph, muy inspirado, se las jugaba todas –hasta nueve tiros consecutivos lanzó- y, con 21 de los primeros 39 puntos de su equipo, los Grizzlies abrían trecho a falta de poco menos de diez minutos para el descanso (30-39). En ese momento, el pilar en ataque de Memphis se apagó, siendo incapaz de sumar un solo punto más en los minutos siguientes y sus compañeros lo notaron. Para aquel entonces Nowitzki había despertado y sólo el acierto visitante en los tiros libres pudo conservar la ventaja foránea a la hora de irse a vestuarios: 50-55
Nowitzki llevaba ya 20 puntos pero no fue el alemán el verdugo de Memphis sino Terry (12 puntos en el último cuarto) y Howard (8). La pareja, pesadilla de los Grizzlies en los instantes finales, asumió la responsabilidad en ataque y neutralizó los intentos de Young y de un Mayo que despertó demasiado tarde. Una canasta de ‘OJ’ puso emoción (97-96) a falta de dos minutos pero los Mavericks no dieron opción en el carrusel de tiros libres final y Memphis rompió su racha de tres triunfos consecutivos
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